Industria

La apropiación cultural: El reto continúa

¿Cómo reclamas el robo de aquello que ni siquiera sabias que tenías?

Esa es la primera interrogante que debemos plantearnos antes de intentar proteger el patrimonio cultural de nuestro país y el trabajo artesanal de sus pueblos.
Cada vez es más común encontrar noticias en medios sobre compañías nacionales y extranjeras, que hacen negocio con el trabajo artesanal textil mexicano sin dar crédito a sus creadores, sin que haya un pago justo por su trabajo y sin que estos sean notificados sobre el uso comercial y la reproducción apócrifa de aquello que representa su legado cultural ancestral y su fuente de empleo… Algunos lo llaman plagio.

Por René Marcov / renemarcov@gmail.com

El plagio sucede porque existe un velo de ignorancia que permite el robo, uno no puede reclamar como propio aquello que desconoce. Estamos interesados en explotar la mexicanidad por su halo exótico, pero no en proteger los símbolos de identidad nacional y las partículas culturales de los pueblos; poco se hace para construir un discurso que nos lleve a entender que se trata del patrimonio cultural e histórico del pueblo mexicano y que deberíamos defenderlo entre todos.

Pero, ¿quién tiene derecho a explotar el legado cultural de un pueblo y de qué forma?, ¿dónde están escritas las reglas de este juego provechoso del que todos buscan sacar ventaja? La artesanía no es propiedad de una persona, le pertenece a un grupo social y cultural. Si explotas de forma individual, algo que es colectivo estás quitando la propiedad y el derecho de los otros sobre ésta.

Pretender individualizar en tu beneficio algo que es colectivo es apropiación y eso, es robo. Esta situación puede ser consciente o inconsciente, pero el no saberlo no exime que sea un delito. El patrimonio cultural es colectivo, por lo que el capitalismo no puede asignarle el control productivo a una sola persona. En cambio, el trabajo artesanal tiene autoría individual, pues se trata de la visión personal de la cosmogonía de un pueblo, por lo que es importante separar la idea del trabajo artesanal del concepto de legado cultural para poder protegerlos.

El derecho a la explotación del patrimonio cultural corresponde únicamente a los individuos que forman parte de dicha cultura. Si no entiendes de dónde viene el elemento artesanal, quién lo hace, qué significa y cuál es su historia, no puedes tomarlo.

El conocimiento del trabajo artesanal, producto de nuestra herencia cultural es fundamental para su protección; documentar las artesanías que las manos mexicanas producen es imperativo, de forma tal que podamos conocer su origen, a las familias que las elaboran y registrarlas como un legado cultural digno de ser conservado para futuras generaciones, de ese modo, lograr que éstas se interesen por la artesanía como una actividad económica productiva.

El diseño es una disciplina creativa que puede integrar la artesanía a la contemporaneidad, de forma tal que se aleje del souvenir y se convierta en un elemento que aporte más valor.

Quien es diseñador de verdad no necesita apropiarse el trabajo de un artesano. Un creativo contemporáneo debe comprender que trabajo artesanal puede ofrecer una propuesta de valor diferenciada en el diseño mexicano, por lo que debe fomentar el trabajo colaborativo.

Denunciar los plagios y exigir respeto por nuestro legado cultural no es suficiente. Es necesario crear movimientos que permitan promover el conocimiento del trabajo de los artesanos y crear foros locales y globales donde su oficio pueda ser admirado y comprendido como parte de la historia y riqueza cultural de un país.

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