Fashion People
Fashion People: Tanya Melendez-Escalante
La mexicana Tanya Meléndez recibió el Premio Vilcek de Moda y Cultura 2026, uno de los galardones más relevantes que se otorgan en Estados Unidos a inmigrantes cuya trayectoria ha tenido un impacto profundo en el ámbito cultural. Concedido cada diez años en esta categoría por la Fundación Vilcek, distingue a figuras que han transformado la manera en que se investiga, documenta, exhibe y analiza la moda desde una perspectiva crítica, histórica y social. Este premio reconoce el trabajo que ha desarrollado desde el Museum at FIT en Nueva York, donde se desempeña como curadora y gestora cultural, ampliando la representación de la moda latinoamericana y latinx dentro del discurso museográfico internacional.

Pero, ¿quién es Tanya Meléndez y por qué su trabajo resulta tan relevante ahora?
Originaria de la Ciudad de México, su historia con la moda comienza en la infancia. “Cuando era niña mi mamá era maestra de corte y confección en una secundaria técnica. A veces la acompañaba a dar clases y durante mi adolescencia, mi mamá nos hacía ropa y yo podía pedirle que me hiciera prendas como las que veía en las revistas.” Ese contacto temprano con la confección le dio una comprensión de cómo se construye una prenda, del trabajo que sostiene a la industria y valorar el trabajo de la manufactura.
Desde muy joven desarrolló también una relación cercana con las revistas. Le interesaban los reportes de alta costura en Vanidades y las secciones de moda en Tú. Más adelante descubrió la edición estadounidense de Harper’s Bazaar, que conseguía en Sanborns cuando la dirigía Liz Tilberis. Ahí entendió que la moda podía analizarse y contextualizarse.
En los años noventa quiso estudiar diseño de moda, pero en ese momento no existía una licenciatura formal en la Ciudad de México. Decidió entonces formarse en Humanidades en la Universidad de las Américas Puebla, donde fortaleció su interés por la historia y el análisis cultural.
Más tarde cursó la maestría en Estudios Museísticos: Indumentaria y Textiles en el Fashion Institute of Technology, en Nueva York. Esa etapa marcó un giro definitivo. A partir de entonces, su carrera quedó vinculada al ámbito museístico. Desde 2017 reside en Estados Unidos, donde ha desarrollado una trayectoria centrada en la curaduría, la investigación y la educación en moda.
Su trabajo ha cuestionado las narrativas tradicionales con las que históricamente se ha abordado la moda latinoamericana. Ha propuesto integrar identidad cultural, migración, procesos creativos contemporáneos y diálogos transnacionales dentro del discurso museográfico. Esa visión se consolidó con Latin American and Latinx Fashion Design Today: ¡Moda Hoy!, una exposición presentada inicialmente en Nueva York junto con un libro homónimo que reúne ensayos críticos y análisis históricos para construir un marco teórico sobre la moda latina en colaboración con Melissa Marra-Alvarez.
La exposición se presenta actualmente en el Museo Franz Mayer en CDMX y en mayo se trasladará al Museo del Pueblo de Guanajuato, ampliando su alcance en México y acercando estos discursos a públicos fuera de las grandes ciudades.
De manera paralela, ha impulsado proyectos educativos como Polinizaciones Cruzadas, un programa internacional que conecta a estudiantes de distintas instituciones y países, fomentando el intercambio cultural y la colaboración interdisciplinaria. También ha señalado la necesidad de fortalecer la formación en museología de moda, ampliar la investigación especializada y publicar más libros con rigor académico. “Me gustaría que hubiera más formación en museología para moda. Hace falta que haya más investigadores que se dediquen a entender el fenómeno de la moda. Hacer curaduría y conservación de moda requiere de especialistas. Y hace falta escribir más libros, no sólo de los que tienen fotografías bonitas, sino también de alto rigor académico. Me encantaría que las universidades donde se hace mucha investigación publicaran más sobre moda”.
Sobre los retos estructurales de la industria en la región, señala que “La moda es un negocio muy voraz. Es necesario invertir muchísimo antes de tener ganancias y es un ciclo de innovación constante. Nunca hay certeza si la siguiente colección va a ser un éxito, así que es un negocio de alto riesgo con pocas garantías. En contextos económicos y políticos inestables, esa fragilidad impacta directamente a las marcas latinoamericanas y limita sus posibilidades de consolidación y crecimiento”.
¿Qué significa para ella recibir el Premio Vilcek de Moda y Cultura y cómo dialoga este reconocimiento con su trayectoria personal y profesional? “Es un honor enorme recibir el premio. La última persona a quien se lo dieron fue Andrew Bolton. Yo me he dedicado dentro de los museos al área de educación, a la cual suele prestarse menos atención mediática. Me da mucha dicha que reconozcan que educar es importante. Me alegra que mi trabajo brinde visibilidad a la moda latinoamericana y a los departamentos de servicios educativos de los museos.”