CUENTOS CORTOS DE UNA VIDA LARGA

Cuentos Cortos de una Vida Larga: De la Zona Rosa al Village Neoyorkino

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En aquellos días del Liceo, la Zona Rosa era “the place” y nuestro lugar de encuentro era el Toulouse Lautrec, un café con aspiraciones parisinas en el hermoso Pasaje Jacarandas, diseño del Arquitecto Ramón Torres, hoy tapiado por el deseo, supongo, de que aquella maravillosa zona quede en el olvido y que impere la aburridísima cotidianidad urbana que hoy la caracteriza a pesar de ciertos resquicios, de lo que fue,  como el Hotel Geneve y sus palmeras. En el Toulouse, bebíamos pecaminoso café negro…algo que quizá en la actualidad suene absurdo pero en aquellos ayeres era insólito porque beber café era cosa de adultos.

Ir a la Zona Rosa. Era escaparse a otro mundo donde llegábamos uniformados de gris y azul marino Liceo, seducidos por la leyenda de que un grupo de intelectuales rebeldes, entre ellos José Luis Cuevas, habían bautizado así la zona,  porque era blanca de dia y roja de noche. Una de tantas versiones…hay quien dice que había muchas casas con fachadas color de rosa. Esa Zona de la que Vicente Leñero dijo: “Demasiado tímida para ser roja, pero muy atrevida para ser blanca”. La verdad es que en aquellos años del Liceo, de donde venía el nombre nos daba igual…la Zona Rosa era la Zona Rosa, la nueva frontera de nuestras aventuras estudiantiles, saborizadas con el sabor a café.

Lo que si, es que era una zona en la que, además del aroma del café, se respiraba creatividad y moda…Jim y Rita Tillett con sus tapetes, Telas Escalera con sus algodones con estampados de inspiración

mexicana,  Lila Bath con sus paisleys, Tachi Castillo con sus algodones alforzados, Pal Kepeñez y sus joyas escultóricas. Tan era cotizada la Zona Rosa que hasta una tienda Gucci había; difícil decidir si era la auténtica o un mal apropiado logo, algo que sucedía con cierta frecuencia en esos días en los que vivíamos en un país más cerrado que una almeja.

Desde luego que en el Pasaje Jacaranda, ademas del café, habia restaurantes, como la Llave de Oro, exclusivo hasta en el nombre. “Ahi es donde van los políticos”, susurrábamos entre sorbo y sorbo de café, espiando la puerta a ver si llegaba alguien a insertar su llave de oro en la majestuosa puerta. ¡Cuanta inocencia, la nuestra!

Sin embargo, para  nosotros el Toulouse era nuestra llave de oro a un mundo sofisticado… y nos hacía inmensamente felices tomar el café prohibido.

Para saber mas  de la Zona Rosa

https://www.luuupa.com/territorios/zona-rosa#

Del café al whisky

Cuando agarré p’al norte, era una niña fresa cuyo principal pecado líquido era el café del Toulouse. Y del pecaminoso café brinqué a mi primer encontronazo etílico del American Way of Life,  al conocer el Bar que estaba justo afuera de las rejas del campus de Vassar en la ciudad de Poughkeepsie, y que se llamaba The Dutch, quien sabe porque ya que de holandés no tenia nada. Supongo que era porque Vassar se encuentra en condado de Duchess.

Ahi conocí la arquitectura Gothic Revival del siglo 19, la vida en dormitorio, vida en comunidad, como cada casa dormitorio habia diseño diseñada por arquitectos de la época. Cushing House, donde me toco vivir, fue diseñada por Allen and Collins. También me enteré que Jane Fonda estuvo en Vassar del 55/57. Causando siempre sensación porque bajaba desnuda a los mixer, un tipo de fiesta organizada por el College con estudiantes de otras Universidades para que se mezclaran, de ahí el nombre de mixer, con las estudiantes de tal o cual casa.

Así pasé del café negro del Toulouse al Dewars White Label de The Dutch. Se podía tomar neat, o sea directo o en las rocas para que durara un poco más.

Además de aprender a beber whisky y conocer lo que era una cruda, en Vassar me perforé las orejas, costumbre muy mexicana que mi mamá consideraba poco civilizada, me pinté el pelo de negro y decidí que me llamaba Anna Francesca; lo de Francesca por mi abuela materna a quien no conocí porque murió joven por andar dando a luz a demasiados hijos.

También conocí plantas y arboles que nunca habia visto… enamorándome del dogwood (cornejo florido).  Ademas, en  el campus estaba el Shakespeare Garden, con todas las plantas y flores mencionadas por el bardo inglés

También empecé a ir a Nueva York los fines de semana con mi amiga Paty Pickman que tenia un VW, de aquellos redonditos, rojo. Años mas tarde una de mis compañeras me dijo… “sabíamos que te ibas a Nueva York cuando te vestías de negro”. O sea el negro que ocupa gran parte de mi reducido guardarropa, ya era mi trade mark desde aquel entonces. No entiendo de donde salió eso ya que yo venía de un país lleno de colores.

Supongo que esos miércoles de The Dutch tambien eran de ligue porque alli llegaban los universitarios de Yale. La verdad nunca ligue ni un catarro.

Entre una cosa y otra, conoci a estudiantes de posgrado de Harvard y tuve mi primer contacto directo con el mundo gay. Eso fue hace más de 60 años…desde entonces, reconozco, que ya nada me espanta… aprendi lo que hoy se llama resiliencia, algo que me permitió fluir sin problema en el mundo que me esperaba al aterrizar en el fashion world de Nueva York.

En NY, pasé de ser la niña temerosa del infierno a la joven que nada espantaba y que sin empacho llegaba a los centros de inducción del ejército americano para protestar contra el arreo de jóvenes para la guerra en Vietnam…la primera guerra con la que conviví de cerca a pesar de las distancias y que ni siquiera era mía, aunque me toco vivir el desasosiego de compañeras de trabajo que despedían con lágrimas a sus novios reclutados quienes, con alguna frecuencia, regresaban en un ataúd cubierto de la simbólica bandera.

El mio era un mundo de contrastes

Entre semana viviendo el glamour de una poderosa revista de modas, compartiendo espacios con las modelos de aquel momento, como la espectacular Verushka y la artistocratica Benedetta Barzini, viendo a Diana Vreeland llegar cada día a las 11:00 a su oficina roja y negra, desde donde comandaba  junto con el director creativo, Alexander Liberman, el siguiente número, mientras descubria a nuevas modelos como Twiggy o inventaba alguna a su conveniencia como Penelope Tree, la hija de la embajadora de los EEUU ante la ONU.

Y el fin de semana a presenciar simulacros de campos de batalla en Central Park de una guerra que parecía no tener fin.

A pesar de tantas experiencias dentro de un mundo ultra sofisticado, entendí que Nueva York era una ciudad llena de soledades  y habiendo conseguido un trabajo en el Pabellón del Espacio de las Olimpiadas, regresé a México para caer en pleno movimiento del 68.

Ya estando en México, en ese mes de julio del 68, Vogue decidió hacer un reportaje de moda en México y yo fui su anfitriona, guía y traductora en un país a punto de estallar en llamas.  El fotógrafo, Henry Clarke y la coordinadora, Susan Train,  junto con las modelos la imponente Marina Sciano y la frágil Françoise Rubartelli, que aún conservaba el apellido de Franco su esposo, el fotógrafo que la dejó al descubrir  a Veruschka, llegaron a cumplir con su cometido del reportaje estando el país en plena intranquilidad estudiantil. Recuerdo bien haber estado las cúpulas de una iglesia en Oaxaca con las modelos vistiendo creaciones de diseñador de miles de dólares y abajo en la calle, los estudiantes  alborotados en contra del gobierno  siendo dispersados a macanazos por la policía.

Para los uniformes del Pabellón del Espacio EEUU, me dieron una tela beige militar y mi función fue buscar en el entonces DF quien  hiciera los uniformes de las edecanes de la sección americana del Pabellon del Espacio. Fue cuando conocí a Anchie Amrein, diseñadora de Mexor y una de las fundadoras del Fashion Group México. Le dió tal horror la tela cafiza que me consiguió una luminosa tela blanca que convirtió en espectaculares uniformes que llevaban cierres y ribetes rojos y azul marino. Dela mano de Anchie entre al mundo de la moda en México y bajo su tutela fui la directora más joven del Fashion Group Mexico. ¡Que tiempos aquellos!

Anchie Amrein
1918 en Praga-1998 en CDMX

Foto cortesía de Carlos Didjazaa

@colecciondidjazaa

@didjazaa

 

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