Cultura

Mi Alma Huipilera

Para mi querida Erna…

Tengo dos huipiles de largo alcance…llevan conmigo más de 30 años…no vayan a creer que me contagié con la reciente fiebre huipilera de este siglo XXI que parece afectar a ciertos sectores sociales, sobre todo a los de alta gama.
Llegaron conmigo cuando Erna Martha Bauman (Miss Mexico, 1956) decidió dejar de vestirse al “estilo contemporáneo universal” o ¿cómo llamar a la vestimenta cotidiana que todos usamos? Lo del diario, pues. para dedicarse al 100% a las diferentes expresiones artesanales del vestir típico mexicano, léase en primera instancia el Huipil y demás propuestas artesanales, hoy tan en boga y de moda hasta en el entorno político, con muchos intenseando para proyectar a través de bordados diversos, su arraigo nacionalista y patriotero.
Como sea, lo de hoy es toda una forma de expresión de moda que va desde lo sutil hasta lo de “colgarse la mano del metate” como dice la expresión popular…todo se puede, todo se vale…pero no todo se justifica…los equilibrios son fundamentales en el reino de la moda, ya sea artesanal o contemporánea, ya sea dark o surreal, chilapastrosa o mega cool, el exceso y la falta de equilibrio destruyen la propuesta y la convierten en disfraz.
Con sus atuendos perfectamente equilibrados, la bella, etérea y rubia Erna flotaba por las calles de la  Condesa, luciendo piezas de extraordinaria belleza artesanal.
Gracias a ella, establecí contacto con quien bien podría definirse como un “pochteca” guerrerense que venia periódicamente al entonces D.F. (Distrito Federal) con un cargamento de huipiles de comunidades Amuzgas de Xochistlahuaca, palabra náhuatl que significa “llanura de flores” en la costa chica de Guerrero, al sureste de Chilpancingo. Llegaba a mi casa en Montes de Oca, diseño del Arquitecto Villagrán, (diseñador del Edificio de la escuela de Arquitectura en la UNAM), los extendía en el piso de la sala, convirtiéndolo en un caleidoscopio de rectángulos de texturas floridas…y formas bordadas, cada una con un mensaje de vida de la mujer que lo tuvo en sus manos y le fue dando forma y textura.
No siempre había el recurso contante y sonante para comprarlos…pero esos dos que pude comprar en aquel entonces se han convertido en mis tesoros. Ambos de fondo café. Uno con bordados blancos …y el otro bordado en azul marino y turquesa. Ambos devastadoramente hermosos.
Después de la transacción económica sin regateo porque en mi libro de vida no se regatea con las ofertas artesanales, el Pochteca guardaba sus tesoros y agarraba camino hacia otras zonas de la gran ciudad donde, quiero pensar, hay huipiles amuzgos tan celosamente guardados como los míos en distintos puntos de esta urbe que todo lo devora, empezando por las tradiciones.
Ambos huipiles son de algodón coyuchi, una variedad de algodón de capullo café claro que crece en Coyuca de Benitez, Guerrero y que se cultiva sustentablemente hasta el día de hoy.
Aunque esto fue hace más de 3 décadas y el Pochteca dejo de venir con su cargamento de tesoros amuzgos, las tradiciones artesanales de los huipiles siguen siendo ocupación y sustento de esa zona, ahora más apreciadas y valoradas que nunca. Y mis huipiles amuzgos siguen siendo parte mi guardarropa , impecablemente nuevos a pesar de los años.
Tengo adicionalmente un huipil Amuzgo turquesa y un Tenango blanco y negro que me encanta ponerme al revés.
Definitivamente los huipiles del Pochteca fueron mi primer contacto la belleza textil mexicana. Antes mi pasión había sido coleccionar máscaras y en una de mis tantas casas, tenía un cuarto apodado El Africano con máscaras de Guerrero tan feroces que nadie quería dormir ahí. A veces, en sueños, las máscaras regresan con sus fauces amenazantes, sus ojos pardos y una voz queda que parece ronronear: ¿porque nos abandonaste? Y por mas que busco en el recuerdo, no se quien se quedó con los habitantes del cuarto africano.
Hoy que ERNA MARTHA BAUMAN deja este mundo terrenal, agradezco su hermosa amistad y que me haya presentado al Pochteca. La recuerdo en la esquina de Michoacán y Nuevo León vestida de falda negra y blusa blanca, hermosa e intimidante, cuando me dijo: “Mírame bien porque es la última vez que me visto asi…lo mío de ahora en adelante será lo artesanal” Y así fue durante más de 30 años. Ahora, sin duda, su rubio espíritu  seguirá flotando por las calles de la Condesa, luciendo siempre hermosa, huipiles y combinaciones típicas que espero algún coleccionista rescate.
Posdata:  Al ver el éxito del colectivo NUDO con el liderazgo de Guillermo Jester, que se presentó en el Vancouver Fashion Week, con propuestas artesanales de una extraordinaria sofisticación, se me llena el alma de regocijo al ver como lo artesanal se integra a la alta moda y que las artesanas actuales tienen la extraordinaria capacidad de aportar el fruto de sus manos a diseños sofisticados.
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