Con el estreno de la segunda temporada de Nadie nos va a extrañar cada vez más cerca, vale la pena volver a uno de los aspectos que contribuyó a darle identidad a la primera entrega: el vestuario. Ambientada en 1994, la serie conquistó al público por su historia, la música y una propuesta visual que evocó la adolescencia de los años noventa en México. En entrevista, el diseñador de vestuario Felipe Criado compartió cómo fue el proceso creativo detrás de los personajes y adelantó lo que podrá verse en los nuevos episodios.
La historia sigue a un grupo de estudiantes de preparatoria que encuentra una forma poco convencional de obtener dinero: vender tareas y trabajos escolares a sus compañeros. Lo que comienza como un negocio entre adolescentes pronto pone a prueba su amistad, sus relaciones personales y las decisiones que toman mientras enfrentan los cambios propios de esa etapa. Todo sucede en un México marcado por la música, la moda y las referencias culturales de los años noventa, elementos que acompañan el crecimiento de los protagonistas y fortalecen la atmósfera de la serie.
Para Criado, el desarrollo del vestuario comenzó a partir del trabajo conjunto con el director Samuel Kishi. Desde las primeras conversaciones, ambos buscaron definir la identidad de cada personaje a través de elementos visuales que reflejaran su personalidad, emociones y evolución. Esa dinámica permitió construir propuestas con distintos niveles de significado, algunas perceptibles de inmediato y otras presentes en pequeños detalles que enriquecen la narrativa.
La música también fue uno de los puntos de partida. El diseñador, originario de Chile, recurrió a sus propios recuerdos de juventud para conectar con la estética de la década y, al mismo tiempo, investigó el contexto mexicano de aquellos años. Revisó películas, series, los distintos tipos de escuelas que existían en México y diversas referencias culturales para encontrar un equilibrio entre la realidad y la ficción. Entre las influencias menciona la presencia de bandas de la época, además de figuras como Hope Sandoval, vocalista de Mazzy Star, para algunos personajes. Incluso una chamarra Adidas, similar a la que utiliza Nicolás, nació de un recuerdo personal sobre lo que representaba esa prenda para muchos adolescentes de los noventa.
Uno de los principales desafíos fue lograr que cada personaje mantuviera una identidad propia a pesar de compartir el mismo uniforme escolar. Para conseguirlo, el equipo recurrió a prendas y accesorios que rompían ligeramente con las reglas del colegio, tal como ocurría en la vida cotidiana. Sudaderas, chamarras y pequeños detalles ayudaron a construir estilos fácilmente identificables. Un ejemplo es la chamarra color vino de Marifer, que con el paso de la historia terminó por convertirse en uno de los elementos visuales más representativos del personaje.
Es como cuando íbamos a la escuela. ¿Recuerdas que, aunque todos llevábamos uniforme, era fácil identificar quién era el fresa, quién el intelectual, quién el bravucón o quién el alternativo? Aunque todos usaban la misma ropa, cada quien la llevaba de una forma distinta. Eso es precisamente lo que buscan los vestuaristas: que, a través del vestuario, cada personaje tenga una personalidad e identidad propias.
La investigación también se apoyó en conversaciones con personas que vivieron esa época. Criado señala que quiso entender cómo se experimentaba la música y qué representaban grupos como Caifanes para quienes crecieron durante esos años. Esa búsqueda complementó el material audiovisual consultado y permitió desarrollar un vestuario cercano al contexto de 1994.
El diseñador destaca que muchas decisiones permanecen casi imperceptibles para el público. Colores, costuras, hilos o la dirección de una línea pueden comunicar el estado emocional de un personaje. Recuerda especialmente la escena en la que Marifer llega al videoclub y comprende que su relación sentimental está por terminar. En ese momento, el vestuario acompaña la sensación de desconcierto y pérdida que vive el personaje, reforzando la carga emocional de la secuencia.
Sobre la segunda temporada, Criado adelanta que el vestuario evolucionará al mismo ritmo que los personajes. Al desarrollarse nuevas situaciones fuera del entorno escolar, aparecerán prendas y estilos que mostrarán otras facetas de cada uno. Estos cambios reflejarán el crecimiento de sus historias y ampliarán el mundo que comenzó a construirse desde la primera temporada.
Nadie nos va a extrañar está disponible en Amazon Prime Video y su segunda temporada se estrenará el 29 de agosto de 2026. Si aún no has visto la serie, este es un buen momento para conocer la primera temporada y adentrarte en esta historia, así como apreciar el trabajo de vestuario que la acompaña.















