Colecciones

Con “La última ciudad”, Francisco Cancino viste el paso del tiempo

Francisco Cancino construye relatos en cada una de sus colecciones. Cada temporada es un capítulo dentro de una historia mayor. En el marco de Volvo Fashion Week, el diseñador presentó La Última Ciudad, la cuarta y última entrega de la tetralogía dedicada a la Ciudad de México. 

Después de Los primeros mexicanos (2023), Diego y Plateros (2024), llegó este capítulo final que toma a Tlatelolco como punto de partida para esta nueva colección. No como escenario literal, sino como detonante simbólico. Cancino caminó sus plazas, contempló su arquitectura, escuchó su historia. Y desde ahí construyó un universo textil que rinde homenaje a ese territorio donde coexisten la piedra prehispánica, el trazo colonial y la utopía moderna. Un sitio que ha resistido y persistido a través de los siglos, y que hoy vuelve a hablar, esta vez, en forma de siluetas y texturas.

El show se sentía como un viaje en el tiempo, donde cada look marcaba una época distinta. Desde estructuras que evocaban la arquitectura de una ciudad prehispánica hasta siluetas más modernas inspiradas en los años 60, y otras que rozaban lo futurista. Los colores contaban su propia narrativa: iniciaban en tonos crudos, como si vinieran del polvo y la piedra; pasaban por azules degradados teñidos con añil —ese color azul que lleva siglos habitando nuestras raíces— y pasaban por tonos vibrantes que parecían mirar hacia el mañana, y el negro profundo que evocaba un momento de oscuridad social. El cambio de materiales también narraba esta evolución: de fibras naturales como lino y algodón, pasaba por bordados con mensajes sociales, hasta cristales y pallets de acrílico en tonos brillantes y traslúcidos. Eran destellos suspendidos, como atrapara fragmentos del tiempo, así como estampados, algo inédito para el diseñador. Entre cada salida en la pasarela, la sensación era clara: el tiempo pasaba ante nuestros ojos, y la ciudad —la de ayer, la de hoy, la que vendrá— desfilaba.

La colección cerró con una canción de la banda mexicana Molotov, cuyas letras refieren a un espíritu de inconformidad, evocando de forma poderosa aquel México joven, cuestionador, que se expresó —y fue silenciado— en la Plaza de las Tres Culturas en el 68, un evento que marcó la historia de esta ciudad prehispánica.

La última ciudad no solo cerró un ciclo creativo, sino que reafirmó el poder de la moda como vehículo de memoria, identidad y posibilidad. Cancino tejió preguntas, historia y futuro. Desde Tlatelolco, para el mundo.

Página web: https://franciscocancino.com/

Fotos: Volvo Fashion Week

 

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