Con todo el alboroto entre países que inundan los encabezados impresos y digitales, mi memoria recorre inesperados caminos del recuerdo.
Y me encuentro pensando y revisando no muy doctamente los tiempos de la Guerra Fría. Antes de que me pongan “cara de what”, aquí me permito transcribir definición de Guerra Fría según mi fuente única de sabiduría universal : Google
“La Guerra Fría fue un enfrentamiento geopolítico, ideológico y económico entre Estados Unidos (capitalista) y la Unión Soviética (comunista) desde 1947 hasta 1991. No hubo combate directo entre las superpotencias, sino que se libró a través de conflictos indirectos, carrera armamentista, espionaje y propaganda. El conflicto polarizó al mundo en dos bloques y terminó con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución de la Union Soviética.”

Retomando: pues en aquellos tiempos de la Guerra Fría, de los años 50s., mi papá desde su puesto de Director de la sede de las Naciones Unidas para México y el Caribe, fluía, con gran habilidad en el mundo diplomático de aquel entonces en el cual las comunicaciones secretas se hacían por valija diplomática, además de otros medios semi-secretos como papelitos encriptados cosidos en las entretelas de los trajes o los sombreros de aquellos tiempos…igual que en las películas de espías y las novelas de John Le Carré cuyo primer libro The Spy who came in from the Cold, se convirtio en impactante película en blanco y negro, estelarizada por Richard Burton.

Supongo que mi papá le hacía honor a las NACIONES UNIDAS contemporizando por igual con los americanos y los soviéticos….con el cuerpo diplomático en general, así como con integrantes del gobierno mexicano porque por muy antigringo que fuera el entorno mexicano, la interacción era indispensable y parte del día a día de la política exterior de aquel México de entonces igual que sigue hasta el dia de hoy.
La relación familiar con los soviéticos se traducía en visitas a la Embajada de la URSS (hoy Embajada de la Federación Rusa) que si bien no eran frecuentes, eran muy interesantes por su sala de cine donde se proyectaban películas culturales, sobre todo del Bolshoi, ese maravilloso cuerpo de ballet que recorrió el mundo, perdiendo ocasionalmente algún bailarín que desertaba hacia horizontes menos represivos.
En aquellos ayeres, los diplomáticos soviéticos vivían dentro de la casona que aun hoy es la Embajada de la Federación Rusa en la avenida Jose Vasconcelos 204 en la Hipódromo Condesa y que algunas veces nos acogió para ver películas de ballet.
Lo interesante no eran tanto las visitas a la Embajada donde todo parecía estar prohibido excepto el salón de recepciones y el pequeño auditorio donde se proyectaban las películas del Bolshoi, sino las visitas de reciprocidad que hacían a mi casa diversos representantes diplomáticos de la entonces la URSS. Sobre todo las de el Gospodin (señor) Ivanovich que aprovechaba los cocteles diplomáticos organizados por mi hermosa madre para poder hablar por teléfono desde el terreno neutral de mi casa. Se encerraba en el estudio de mi papá donde pasaba un buen rato utilizando el teléfono negro de disco (todavía recuerdo el número: 20-26-09).
Mi curiosidad era enorme. ¿Con quién hablaba?. ¿Pasaba mensajes con información secreta…arreglaba encuentros con la CIA? …de seguro algo hacía que iba totalmente en contra de los intereses soviéticos y lo hacia desde mi casa evitando así la feroz vigilancia soviética que lo hubiera mandado derechito a Siberia.

Pensando retroactivamente y habiendo vivido ese peculiar mundo del espionaje coctelero…ahora entiendo mi fascinación por todos los libros de John La Carré, y mi preferencia por las series de espías en Netflix.

El control ejercido por el régimen actual debe parecerse mucho al de aquellos ayeres…aunque con los celulares desechables de hoy los Ivanovichs de la actualidad pueden, sin problema, comunicarse ¿ libremente? paseando por el cercano y desangelado Parque de los Compositores. Ahí entre pedestales sin bustos ni placas conmemorativas, producto del vandalismo que impera en el México actual, quizá realicen llamadas secretas desde celulares desechables, porque sin duda el espionaje y las conspiraciones ¡siguen! Ya no al estilo seductor de un James Bond, sino con contubernios más oscuros y dramáticos como en realidad eran y, por lo visto son, en ese mundo del espionaje donde no hay ningún Bond, sino personajes cotidianos, viviendo en el anonimato, con la misión de ver y entender que está haciendo “el otro”, fraguando misiones que permitan desenmarañar los secretos y los planes del “enemigo”.
Con el aterrador mundo digital de hoy, prefiero pensar en aquellos tiempos en que el espía era Humphrey Bogart y su contraparte un personaje similar a mi Gospodin Ivanovich y que las historias tenían glamour, drama, pasión y abandono en el entorno misterioso y oscuro de CASABLANCA, película filmada en 1942, mucho antes de la Guerra Fría, dirigida por el húngaro Michael Curtiz y estelarizada por mismisimo Bogart y la hermosa Ingrid Bergman. Aunque la película no trataba realmente de espías, cada vez que paso por Vasconcelos 204, de inmediato se me viene a la memoria

Hoy la Embajada de la Federación Rusa (La Union Soviética desapareció con la caída del muro de Berlín en 1989) es punto de reunión para los que vamos, me incluyo, a vociferar en contra de la invasión de Ucrania, mientras que el altavoz de la reja toca a todo volumen sinfonías de Tchaikovsky, despertando mis recuerdos de las películas del Bolshoi que alguna vez vi en ese castillo amarillento, coronado con rollos de alambre de pua.
Es obvio que la Rusia de hoy en día, a pesar de los cambios, no es tan diferente a la URSS de aquel entonces. La gran casa amarillenta llena de antenas ahí sigue y me imagino que el servicio secreto de Vladimir Putin, quien llego al poder en 1999, no es tan distinto al de la Guerra Fría, aunque con más teconología. Como escribió Lampedusa en su novela El Gatopardo (1958): Todo cambia para no cambiar.
Datos históricos:
Fin de la Guerra Fría
- Reformas de Gorbachov: En la Unión Soviética, las políticas de Mijaíl Gorbachov, como la Perestroika y la Glasnost, debilitaron el control del partido y provocaron el colapso del bloque comunista.
- Caída del Muro de Berlín: En 1989, la caída del Muro de Berlín simbolizó el fin de la división de Europa y el inicio del fin de la Guerra Fría.
Disolución de la URSS: La Unión Soviética se disolvió oficialmente en diciembre de 1991, marcando el fin de la rivalidad y el surgimiento de Estados Unidos como única superpotencia mundial












