Belleza

FASHION QUEST: No Era Cabello, Era Poder.

Estuve semanas en una pelea interna entre cortarme el cabello o no, mis opciones eran dos, volver a dejarlo crecer hasta la cintura, como lo tenía en 2024, o mantener el corte con el que llevo 2 años, como ya tenía meses sin cortármelo, obviamente empecé a pedir opiniones, mis amigas fueron las primeras en responder y todas coincidían en lo mismo: “Te ves muchísimo mejor con el cabello corto.”

Después les pregunté a mis hermanos y su respuesta fue completamente distinta: “Una mujer siempre se ve más bonita con el cabello largo” y ahí fue cuando me entró la duda, ¿Por qué tantos hombres prefieren el cabello largo? ¿Quién decidió que era el símbolo de la feminidad? ¿Y en qué momento el cabello corto dejó de verse mal para convertirse en un corte icónico?

No crean que iba a cambiar de opinión por lo que me dijeron, de hecho, terminé tomando una decisión, pero esa se las contaré al final, primero necesitaba entender de dónde venía esa idea y esto fue lo que encontré.

Resulta que el cabello nunca ha sido solamente cabello, durante siglos fue una forma de controlar a las mujeres, hoy podemos verlo como una simple decisión estética, pero durante gran parte de la historia una melena larga era sinónimo de feminidad, virtud e incluso de “buena conducta”, mientras más largo fuera el cabello, más se asociaba con la imagen de la mujer ideal, por el contrario, cortarlo era romper con todo eso.Durante muchísimo tiempo el cabello corto ni siquiera era una elección, rapar a una mujer era una forma de castigo y humillación pública, se utilizaba para exhibir a quienes eran acusadas de adulterio o de comportamientos considerados inmorales, el objetivo era quitarles algo que la sociedad había convertido en parte de su identidad.

Durante la Primera Guerra Mundial millones de hombres fueron enviados al frente y las mujeres ocuparon sus puestos en fábricas, hospitales y sistemas de transporte, tener una melena hasta la cintura mientras trabajaban con maquinaria industrial era muy riesgoso, muchas comenzaron a contárselo simplemente para evitar accidentes. Las enfermeras también lo hicieron, pero por otra razón, en los hospitales de campaña había escasez de agua y eran comunes las infestaciones de piojos, así que el cabello corto terminó siendo una medida práctica de higiene.

Lo que comenzó como una necesidad terminó convirtiéndose en una libertad inesperada, muchas descubrieron que tardaban menos en arreglarse, trabajaban con mayor comodidad y por primera vez, su cabello dejaba de ser una obligación para convertirse en una decisión, cuando terminó la guerra ya no quisieron volver atrás, entonces llegó una generación que cambió la historia.

Siempre escuchamos que Coco Chanel inventó el cabello corto, pero en realidad eso es un mito, el bob moderno fue creado en 1909 por el estilista polaco Antoine de Paris para la actriz francesa Ève Lavallière, Chanel simplemente ayudó a popularizarlo años después al convertirlo en parte de su imagen y de la nueva mujer moderna que ella representaba.

En los años veinte aparecieron las famosas flappers, mujeres jóvenes que fumaban, manejaban automóviles, bailaban jazz, trabajaban, practicaban deportes y empezaban a reclamar una independencia que hasta ese momento parecía impensable. Su forma de vestir también rompía con todo lo establecido, vestidos rectos, siluetas mucho más relajadas y, por supuesto, el famoso corte bob.

Por primera vez muchas mujeres estaban diciendo, sin necesidad de hablar, no necesito parecerme a la mujer que esperan que sea.

Mientras todo eso ocurría en Europa, en México también estaba pasando algo muy parecido, aquí surgieron las famosas “pelonas”, mujeres que decidieron cortarse el cabello inspiradas por esa nueva modernidad que llegaba desde el extranjero, lo que parecía un simple corte de cabello terminó convirtiéndose en un escándalo nacional, muchas personas aseguraban que aquellas mujeres estaban perdiendo los valores, que querían parecer hombres o que estaban destruyendo la feminidad, la reacción fue mucho más violenta de lo que imaginaba.

En 1924 grupos de estudiantes comenzaron a perseguir mujeres con el cabello corto por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, las insultaban, las golpeaban e incluso algunas fueron rapadas a la fuerza como una forma de castigo, todo por atreverse a usar un corte diferente, muchas de ellas comenzaron a salir armadas porque tenían miedo de volver a ser atacadas, incluso existe una frase documentada de la época que decía: “Un tijeretazo en mi cabeza vale la pena por un balazo”, suena exagerado, pero refleja perfectamente el nivel de violencia que vivían y aún así no regresaron al cabello largo.

A pesar de que para ese momento el cabello corto ya representaba modernidad y libertad para muchas mujeres, décadas después volvió a utilizarse como una forma de castigo, uno de los casos más impactantes ocurrió al terminar la Segunda Guerra Mundial, miles de mujeres francesas acusadas de haber colaborado con soldados alemanes fueron rapadas frente a toda la población, fue una forma de marcar su cuerpo para avergonzarlas públicamente.

 

Con el paso de las décadas el cabello corto dejó de representar únicamente una protesta y comenzó a transformarse también gracias a la moda, en los años sesenta apareció el estilista Vidal Sassoon, quien revolucionó la peluquería al crear cortes geométricos que prácticamente se acomodaban solos, su filosofía era muy simple, una mujer no debería pasar horas frente al espejo para verse bien, sus cortes permitían lavar el cabello, secarlo y salir, algo que hoy nos parece normal, en ese momento fue completamente revolucionario porque también significaba ahorrar tiempo y darle mayor libertad a las mujeres.

Después llegaron referentes como Audrey Hepburn, cuyo pixie en Roman Holiday transmitía una elegancia completamente distinta, Mia Farrow, que convirtió ese mismo corte en un símbolo de modernidad durante los años sesenta, Twiggy, que hizo del cabello corto parte de la estética mod, Linda Evangelista, quien prácticamente reinventó su carrera al cortarse el cabello a finales de los ochenta y Halle Berry, que demostró durante los noventa que la sensualidad jamás dependió del largo del cabello, todas ellas ayudaron a demostrar que la feminidad podía verse de muchísimas maneras.

Aunque pareciera que hoy ese debate ya está superado, la realidad es que todavía existen prejuicios, en México durante muchos años escuelas y centros de trabajo impusieron reglas sobre cómo debía llevarse el cabello, incluso en fechas recientes el CONAPRED ha intervenido en casos donde estudiantes fueron sancionados únicamente por su apariencia, poco a poco esas restricciones han sido cuestionadas porque la manera en la que decidimos llevar nuestro cabello forma parte del desarrollo de nuestra personalidad.

Existe un patrón que seguramente muchas mujeres reconocerán, el famosísimo ”estoy cerrando ciclos” que consiste en que después de terminar una relación, cambiar de trabajo, atravesar un duelo o cerrar una etapa importante, muchas sienten la necesidad de cortarse el cabello y no, no es solamente un cliché de las películas.

Desde la psicología se explica como una forma de recuperar el control, cuando hay situaciones que no podemos manejar, cambiar nuestra imagen es una decisión que sí depende completamente de nosotras, es una forma simbólica de decir “esta versión de mí ya terminó y empieza una nueva”, por eso tantas mujeres recuerdan perfectamente el corte de cabello que acompañó un cambio importante en sus vidas, como karol g y sus icónicos tintes de cabello.

Después de hacer toda esta investigación entendí que la pregunta nunca fue si el cabello corto o largo es más bonito, la verdadera pregunta es por qué durante tanto tiempo alguien más sintió que podía decidir por nosotras, cuál era el correcto.

Al final sí me voy a cortar el cabello, no porque mis amigas me convencieron, ni por llevarle la contra a mis hermanos, lo voy a hacer porque yo quiero y creo que esa es justamente la conclusión a la que llegué después de  profundizar en el tema, porque el cabello nunca ha sido solo cabello, ha sido castigo, protesta, moda, rebeldía, identidad y libertad.

Si algún día te nace hacerte un bob, un pixie, raparte o dejarte el cabello hasta la cintura, hazlo por ti, porque la historia nos demuestra algo muy claro, cada vez que una mujer decide sobre su propio cuerpo, siempre habrá alguien que tenga algo que decir, solo que hoy tenemos la libertad de decidir si queremos escucharlo o no.

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