Con la llegada de la primavera y la celebración de su 32.º aniversario, Four Seasons Hotel Mexico City inicia una nueva etapa con la renovación total de sus habitaciones y suites, marcando un momento importante para uno de los hoteles más emblemáticos de Paseo de la Reforma.
Desde hace años, dentro de la industria de la moda, este hotel ha sido mucho más que un lugar para hospedarse. Su patio central, sus pasillos y sus salones han sido escenario de fittings, presentaciones, cócteles, reuniones y desfiles que forman parte de la memoria reciente del diseño mexicano. Si hubiera que pensar en una “fashion house” en la ciudad, probablemente sería esta. Por eso, esta transformación emociona: no es sólo una obra física, es un gesto que dialoga con esa historia.
La renovación estuvo a cargo de la diseñadora mexicana Bibiana Huber, quien propone una lectura contemporánea del carácter hacienda colonial del hotel, integrando artesanía, materialidad y una identidad profundamente mexicana. Cada habitación fue concebida como un espacio sereno donde la sofisticación actual convive con oficios tradicionales llevados a un nivel muy refinado.
El proyecto se construyó como un trabajo colectivo. Artesanos y talleres de distintas regiones del país desarrollaron piezas exclusivas en madera tallada, textiles, cerámica, vidrio soplado, cobre martillado y metales forjados que hoy forman parte del mobiliario, las luminarias y los detalles decorativos. Participan, entre otros, el ceramista José Noé Suro, la firma de iluminación ULA Light y Marva Studio.
El arte y el textil tienen un papel protagónico con obras de Fernanda Mereles y Pedro Arturo, además de piezas desarrolladas por Arozarena de la Fuente, que aportan una dimensión sensorial muy presente en las habitaciones.
La paleta de colores —arenas, neutros, verdes y acentos borgoña— retoma la identidad histórica del hotel, mientras que la iluminación y las texturas generan una atmósfera que equilibra la energía de la ciudad con la calma interior. Los baños también fueron rediseñados con piedras y mármoles naturales, incluido mármol rojo de Durango, y detalles artesanales como lavabos pintados a mano.
La renovación incluyó además la actualización completa de la infraestructura del hotel. El proceso comenzó hace más de dos años; la primera fase ya está disponible y el proyecto completo, que abarca 240 habitaciones —200 habitaciones y 40 suites, incluidas tres suites especiales— se presentará a mediados de 2026.
El proyecto también se refleja en la imagen del equipo del hotel. Los nuevos uniformes, diseñados por Kris Goyri, retoman el mismo lenguaje de materiales, color y sensibilidad que define las habitaciones, extendiendo la experiencia estética más allá de los espacios y hacia quienes los habitan y los hacen funcionar cada día.

Durante más de tres décadas, este hotel ha sido testigo y cómplice de la evolución del diseño y la moda en México. Con esta renovación, reafirma ese lugar desde otro ángulo: no sólo como sede de encuentros, sino como un espacio que, en sí mismo, encarna el presente de la creatividad mexicana.




















